Estudiante de Periodismo
Aún no puedo creer que sólo me resta una semana de clases. Dejaré de ser estudiante de bachillerato y entraré a la “realidad”.
Sonará un poco trillado, pero ciertamente parece que fue ayer cuando andaba perdida por los edificios del recinto buscando la Oficina del Registrador y los salones de clases. “Todo lo que me falta”, decía en primero, segundo y tercer año. Ahora simplemente es “Ya no me queda nada”. Debo aclarar que espero con ansias entrar al mundo laboral y poner en práctica todos los conocimientos adquiridos a través de los años pero es difícil combatir la nostalgia de los últimos días.
Puedo decir que viví todas las experiencias de un estudiante del recinto de Río Piedras. Las clases en ‘generales’ en primer año, tomar cursos a las 7:00 a.m., la espera por un buen estacionamiento y hasta el corre y corre los días de matrícula. Debo añadir las asambleas y huelgas decretadas y las noches perdidas de trabajos y estudios.
También participé de muchas actividades culturales. Desde las obligadas por algún profesor de Español hasta las que fui a ver por entretenimiento. ¿Recuerdan la presentación de Don Omar en el Centro de Estudiantes o la de Tommy Torres? Yo estuve allí. No debo dejar mencionar el orgullo que sentí de poder disfrutar de una obra en el recién inaugurado Teatro de la universidad.
Recientemente me he cuestionado de las cosas que quizás debí haber hecho, como un viaje de intercambio o pertenecer a alguna organización estudiantil. Ya no hay tiempo, será en otra ocasión o en otra vida.
Si de algo estoy segura es que como yo, otros miles de estudiantes culminarán sus estudios este semestre. Quizás no compartan mi satisfacción como estudiante y orgullo de ser ex alumna de la UPI, pero el final ha llegado.
Siempre estaré agradecida de todos los profesores que tuve de frente. Jamás olvidaré los tantos momentos de alegría y estrés que tuve a lo largo de mis estudios.
A todos mis compañeros, nos vemos en mayo en nuestra graduación.

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