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A repensar el futuro energético, por Natalia A. Bonilla Berríos

Por: Natalia A. Bonilla Berríos

Llena el tanque pero promueve el hambre.

El biocombustible se deriva de componentes de la naturaleza vivos o desechos. Es visto como una alternativa para frenar los estragos de la contaminación ambiental por el uso desmedido del petróleo. Si es cierto que no hay un aumento neto de gases dirigidos al efecto invernadero, sí contribuye a la ruina ecológica.

Implica más deforestación y a consecuencia, reducción de alimentos para los pueblos. El reporte del 2005 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió que 47 países afrontaban escasez de alimentos y 36 de ellos, necesitaban ayuda inmediata.

Una diversidad de factores aportan a la diáspora de la crisis que ya dejó de ser tema del tercer mundo. El alza de precios en la dieta diaria se debe a las extensas sequías, el incremento en el costo del petróleo, el cambio en las costumbres alimenticias de China y entre otras, el consumo de biocombustibles.

La inestabilidad política se ha comenzado a sentir. El ex-líder cubano, Fidel Castro, ha atacado la revolución energética denominándola un “genocidio silencioso contra los pobres”.

El etanol y el biodiesel agravan los problemas energéticos existentes, no los soluciona. No traen consigo un plan a largo plazo para recompensar el daño a la materia prima ni mucho menos, ofrece opciones para mermar el fantasma de la hambruna en países subdesarrollados.

Aunque no hace falta irse muy lejos, en Puerto Rico el arroz, comestible internacional, ya ha subido de precio.

El 85, por Carolene Fontanet Smith

Plaza del Mercado de R�o Grande

Hace unos días, en el suplemento La Revista de El Nuevo Día, se publicó un reportaje sobre la crisis alimenticia que nuestro país enfrentará próximamente debido a nuestra gran dependencia de las importaciones. El hecho de las importaciones debe ser un factor más de la cotidianidad para cualquiera que haya visitado un supermercado. Todo hijo de vecino ha visto las etiquetas con los nombre de país de procedencia al lado de la lechuga, los melones y las chuletas. Estados Unidos. Nicaragua. Chile. Canadá. Panamá. Filipinas. Indonesia. Y muy de vez en cuando, Puerto Rico. Porque el consumidor puertorriqueño promedio no sabría localizar a Filipinas en un mapa, pero si puede comprar mariscos que vengan de ese país localizado a 10,104 millas del nuestro. Nada fuera de lo normal, pero resulta que esa costumbre nos ha llevado al punto de que el 85% de nuestros alimentos son de origen extranjero. El 85. Parece un mal chiste que una isla tropical no pueda aportar un poco más a su propia subsistencia, pero así es. El caso es que ya no es cuestión de economía insular solamente, sino que simplemente, el producto del exterior ya no da abasto. Y cuando cada país vele por los suyos, ¿a quién vamos a llorarle? El puertorriqueño, que siempre ha pensado con la barriga, ahora le toca pensar con algo más funcional. Porque si las cosas siguen como van, lo que viene es agua de coco y mangó para todo el mundo. La comida de “riquitos” ya no será la langosta, sino un simple arroz con habichuelas. El problema no es hallar la solución, sino llevarla a cabo. Sabemos que hay que invertir en la tierra, al igual que sabemos de los millones que se han ido restando del presupuesto de incentivos a la Agricultura año tras año. Pero cómo culpar al Gobierno cuando la gente ha pedido a gritos más cemento. Más “obra”. Más “infraestructura”. La cuerda siempre se rompe por lo más finito. Pues ahí está el resultado de nuestro proceso dizque evolutivo. Porque para el puertorriqueño el progreso significó dejar atrás todo lo que fuimos antes y nos equivocamos. Por eso quedamos así, atollados en la nada porque no somos ni una cosa ni la otra. No tenemos agricultura que se respete y las industrias nos abandonan. Vivimos en la sociedad del mantenido. Donde la gente no termina la Escuela Superior, pero quiere trabajar en aire acondicionado y sino, en casa a ver la Comay hasta que llegue ayuda. No hay quien quiera recibir el sol de frente y hacer algo de provecho. Estamos en la cuerda floja y el balance nos falla. Y ya se va haciendo hora de despertar y oler el café que se pudre porque no hay quien lo recoja. Razones sobran para hacer lo que hay que hacer. Hacerlo por el calentamiento global que exacerbamos con tanta importación; por la economía que se nos hunde por dejar el dinero afuera en vez de invertirlo aquí… y en última instancia, apelo al orgullo. Porque podemos ser más que esto. Porque somos más que esto.

Pura imagen la 99, por Israel Rodríguez Sánchez

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Por Israel Rodríguez Sánchez

[publicado originalmente en APEP INFORMA año 2, edición 13, enero 2008]
[fotomontaje por Natalie Febo Rodríguez]

____La cobertura periodística sobre el intento legislativo de llevar a rango constitucional el matrimonio entre hombre y mujer ha sido una de las más difíciles en mi trayectoria periodística.
____Nunca antes había tenido que cubrir tantos argumentos irracionales por parte de grupos fundamentalistas que luego exigen “objetividad” a los periodistas y a los medios que los cubren. Me refiero a la “objetividad” en el sentido de “neutralidad”.
____El último ejemplo lo viví en días recientes cuando me topé con un manual que preparó un grupo autodenominado “Coalición a favor de la familia” para cabildear a favor de la Resolución Concurrente 99 con los legisladores y legisladoras.
El manual establece cándidamente que existen formas de “discriminación válidas”. Y expone, como ejemplo, el caso de una persona demasiado flaca o demasiado gruesa a la que no se le permite ser policía.
____Otra de las “guías” del manual alega que en el estado de Massachussets, donde se legalizaron los matrimonios entre parejas de un mismo sexo, enseñan aberraciones sexuales a los niños varones en las escuelas. Las descripciones de esas aberraciones en el manual son tan decadentes que sólo pueden ser reflejo del mundo interior de quien las escribió.
____Es como si de repente todas las fobias y represiones aterrizaran en el Capitolio.
Lo triste del caso es que nuestros legisladores se han dejado convencer por argumentos como esos, aunque saben que son absurdos, porque creen que les conviene políticamente.
Los líderes religiosos no sólo cabildean por la aprobación de la medida, sino que intervienen con los periodistas y los medios para que no los llamen fundamentalistas. La palabra los ofende.
____Es imprescindible notar que son unos grupos no representativos de la mayoría de los religiosos. La Iglesia Episcopal, la Iglesia Metodista y grandes sectores dentro de la Iglesia Católica no están en esta campaña por dividir aún más al pueblo puertorriqueño y por sembrar tanto prejuicio hacia otras formas de vida.
____El estado de derecho en Puerto Rico establece literalmente que el matrimonio es una institución civil que procede de un contrato entre un hombre y una mujer.
Que los cuerpos legislativos se dejen secuestrar por gente que ha perdido hasta a su propio rebaño, deja mucho que desear de los líderes que dirigen a este país.
____Que legisladores divorciados, casados con amantes, prediquen en el hemiciclo la vida que otros deben seguir, amparándose en la Biblia, nos debe repugnar.
Un estado de derecho que no reglamenta los derechos y los deberes de unas realidades en el pueblo es uno muerto.
____Los legisladores que respaldan esta medida pretenden hacernos creer que mañana la vida de cada cual cambia si ellos logran imponer su manera de ver el mundo. Porque de esto es que se trata: de su visión de mundo aunque no sea la visión que ellos practiquen.
La concesión o limitación de derechos debería ser objeto de un estudio racional.
____La enmienda constitucional propuesta no añade derechos a los casados, pero al elevarse a ese rango marginaría aún más a los que no están en matrimonio. Ese es el efecto.
____¿Cuál puede ser el móvil? ¿Creerán de verdad esos legisladores que luego de una enmienda constitucional como esa, los que conviven correrán a casarse, que los homosexuales dejarán de serlo, que los casados serán más felices? Y si así fuera, ¿qué beneficios buscan para el colectivo? Me temo que lo que buscan es imagen. Porque, lamentablemente, todo esto es pura imagen.

Editorial: ¡No a la Resolución 99!


[publicado originalmente en APEP INFORMA año 2, edición 13, enero 2008]

____En ocasiones particulares, tenemos que asumir posturas tajantes como colectivo. Por esto, la Asociación Puertorriqueña de Estudiantes de Periodismo (APEP) rechaza, categóricamente, la Resolución Concurrente del Senado número 99, que pretende llevar a rango constitucional el matrimonio entre un hombre y una mujer.
____ Aceptar esta resolución sería ir en contra de nuestros principios como Asociación. Según establece nuestro Reglamento, nosotros “lucharemos por una sociedad que asegure a cada ser humano el derecho a expresarse sin impedimentos basados en raza, color, sexo, orientación o preferencia sexual o afectiva, origen o condición social o económica, impedimento físico o mental, ni ideas políticas o religiosas”.
____ Seríamos unos hipócritas si apoyamos la Resolución 99, porque nuestro fin es defender las libertades esenciales de nuestro futuro oficio como la libertad de expresión, de prensa y de palabra. En cambio, esta medida coarta las libertades de la mayoría de los puertorriqueños y puertorriqueñas. Por esto, repudiamos el discrimen que ocasionaría su aprobación, y abogamos por el respeto de la individualidad de cada ser humano. Creemos que el Estado estaría censurando las relaciones humanas y las expresiones de afecto que consideramos legítimas.
____Esperamos que los dirigentes de este País, que fueron electos, y los fundamentalistas que merodean por donde no deben, vean que aprobar esta resolución conllevaría expropiarle libertades a los ciudadanos. Igualmente, exhortamos a que se respete la división entre Iglesia y Estado. Al Estado lo del Estado y a la Iglesia lo de la Iglesia.
Como pertenecemos a una sociedad democrática, confiamos que nuestra postura se escuche y respete. Finalmente, pedimos al Pueblo que reflexione y se empape de información sobre las implicaciones que conllevaría enmendar la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

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