Para el actor Israel Franco-Müller, el optimismo y la humildad son los factores que ayudan a que las personas logren cumplir sus metas y en él, no ha sido la excepción.Para este joven, oriundo de Río Piedras,la vida misma acomodó su destino al traerlo a una apasionante carrera en el mundo de la actuación.Su entrada a las tablas teatrales fue una coincidencia, aunque, admite que siempre la tuvo presente desde niño. Comenzó a realizar obras en su adolescencia pero, antes de saber si actuar era realmente lo que quería hacer para toda su vida, se ha envuelto en la ajetreada vida tras bastidores al entrar al Departamento de Drama de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.Allí, audicionó para ingresar al Teatro Rodante, pues entiende que se debe seguir los pasos de los grandes actores para poder imitarlos. Logró entrar y, de ahí en adelante, no ha parado.A sus 21 años ha participado en muchas obras dentro y fuera de la Universidad, entre las cuales se destacan: La Villana de Vallecas, Canción de Navidad y Divinas Palabras.
Su experiencia más memorable fue representar a Puerto Rico en España con la pieza Retablo Jovial, la cual fue presentada en iglesias y castillos, entre otros lugares. Esta obra significó mucho para Israel. Su trabajo más reciente fue la interpretación de Orestes en la obra La Orestiada, personaje con el cual se identificó mucho al estudiar y observar cómo se relaciona con él en lo personal. Se siente partidario del género teatral realista pero siente una gran satisfacción al trabajar con el teatro griego.
Israel ve la actuación como una gran profesión que sirve como medio educador para la sociedad. No obstante, se tienen que cumplir unos patrones y unos criterios para que la carrera sea de gran excelencia.
Sobre sus planes futuros éste quiere continuar cultivando su talento para poder trasmitirlo por todo el mundo, pues para él nada es imposible; todo está en la mente del ser humano y nada puede detener a las personas de alcanzar sus objetivos y metas.
_____Periodistas vs. Políticos. El título del foro llevado a cabo el pasado martes 30 de octubre era promisorio de una batalla campal entre estos dos grupos que tradicionalmente se hallan en contraposición constante. Sin embargo, el segundo foro de la Asociación Puertorriqueña de Estudiantes Periodistas no fue comparable a una cartelera de boxeo. Para nada.
_____La actividad, que fue moderada por el profesor y periodista de El Nuevo Día Israel Rodríguez Sánchez, tuvo como representantes del lado político a Kenneth McClintock, presidente del Senado y Jorge Colberg Toro, representante del Partido Popular Democrático; mientras, por parte de los periodistas estuvieron presentes Magdalys Rodríguez, ex editora de la sección de política de El Nuevo Día; Rafael “Lenín” López, reportero de Televicentro; y Maribel Meléndez Fontán, de Radio Isla.
_____El primer exponente fue McClintock, quien expresó que es deber del político, como servidor público responsable, estar igual o mejor informado que el periodista. En cuanto a críticas, McClintock enfatizó la importancia de que los periodistas se aseguraran de reportar la información correcta y se mantuvieran siempre objetivos, “sin ajustar los hechos a hipótesis propias”.
_____Al compartir su experiencia trabajando en la sección de política de El Nuevo Día, Magdalys Rodríguez destacó que cubrir la empresa privada y a los políticos son dos experiencias muy diferentes, “a los empresarios hay que estarlos buscando, mientras que los políticos te buscan a ti”. Comentando sobre la relación entre el periodista y el político, Rodríguez criticó que algunos legisladores tuviesen una “visión errónea del periodista como fuente de exposición pública.
_____Abordando la queja típica de que los periodistas sólo cubren escándalos, Rodríguez negó que eso fuera cierto, y recalcó que hay que tomar en cuenta la competitividad del medio y el reto del espacio disponible para una historia. Sin embargo, también tuvo algunas sugerencias para sus compañeros periodistas, destacando que su reto mayor era “superar las expectativas y no propagar los prejuicios contra los políticos”; lamentando además que existan tantos periodistas mal informados, ya que “para que el pueblo crezca los periodistas deben educarse más y opinar menos”.
_____Por otro lado, el legislador Colberg Toro opinó que tanto los políticos como los periodistas “funcionamos en interés del público”. En actitud conciliadora, el político destacó la libertad de la prensa “la función del político no es corregir a la prensa, la prensa se debe corregir a sí misma”.
_____El joven periodista Rafael “Lenín” López, enfocó su participación en el funcionamiento día a día del medio televisivo. El reportero enfatizó la problemática producto de que los dueños de los medios sean extranjeros, que “no tienen idea de la situación puertorriqueña”. También habló sobre la tan criticada politiquería en los medios, estableciendo que la responsabilidad sobre ese hecho es compartida con quienes asignan esas noticias para ser cubiertas por los reporteros, pues a fin de cuentas, los periodistas son “obreros que seguimos instrucciones”.
_____La última panelista fue Maribel Meléndez Fontán, quien expresó que la política impacta a toda la sociedad y que los periodistas son “actores de ese proceso”. Meléndez Fontán también lamentó las restricciones que imponen los regidores de los medios, y destacó que es labor del periodista velar porque su trabajo de fiscalización sea efectivo y encargarse de presentar ideas o noticias que consideren importantes, ya que “a los jefes hay que educarlos también”.
_____Estos cinco profesionales coincidieron en que cada uno tiene el deber y responsabilidad de entender el rol del otro e informarse de su trabajo, para así poder lograr mejores resultados de su interacción.
_____En definitiva, y como mencionó el profesor Rodríguez Sánchez, el tema del foro se transformó de Periodistas vs. Políticos, a Periodistas vs. Dueños de los Medios. Sin embargo, esto ya sería tema para otro foro. Mientras tanto, queda recalcar que también el público tiene su responsabilidad: buscar alternativas informativas y discernir entre qué es y no es importante y así formular sus propios análisis.
Apenas hay dos personas en el Salón de Actos de la Escuela de Comunicación cuando el profesor Francisco González les da la bienvenida, abre la caja de un DVD, camina hacia el cuarto de proyección y le da play a la película. Apaga las luces y el proyector parpadea una luz que prontamente se transforma en una escena, grabada hace setenta y cuatro años, de la película mexicana El Compadre Mendoza. Toma asiento en la segunda fila y ochenta y cinco minutos después aún está ahí sentado, observando el filme sin parpadear, como quien se lo disfruta por primera vez.
Mientras el proyector escribe un Fin en letras cursivas sobre el canvas oscuro, González regresa al cuarto de proyección y la detiene. Al ver que los dos estudiantes aún están ahí, se acerca a ellos y les pregunta si les gustó la película. Al recibir respuestas positivas, sonríe, y explica el contexto en el que se firmó, qué importancia tuvo para el cine mexicano y hace una breve introducción para la siguiente. Todos los viernes el proceso se repite. La muestra trata de presentar las películas más importantes en el desarrollo del séptimo arte como medio alrededor del mundo y es parte esencial del curso Historia del Cine que dicta el profesor.
Durante la semana, pasquines titulados La Bóveda Mágica presenta… aparecen en una gran parte de los tablones de edictos del Recinto, anunciando las películas a enseñarse esa semana. Sin embargo, no es raro que el profesor termine impartiendo sus conocimientos a menos de media docena de personas, pues inclusive en buenos días, nunca recibe más de quince espectadores. Nosotros en Voces de la APEP les exhortamos a todos nuestros lectores interesados y aquellos amantes del cine a buscar los anuncios de La Bóveda Mágica en los tablones de edictos de la Universidad y a asistir a las presentaciones los viernes a cualquiera de las dos tandas, la de las nueva o la de las once de la mañana en el Salón de Actos de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras.
“Esa es una negrita linda”. “Ella no es negra, es india”. “Es una negrita fina”.
Estas son frases que escuchamos a diario inadvertidamente, a tal grado que se han integrado a nuestro vocablo puertorriqueño. Lágrimas Negras: Tribulaciones de una negrita acomplejá es una obra unipersonal escrita e interpretada por Eva Cristina Vásquez con la colaboración de Teatro Círculo, que utiliza el humor para despertar el subconsciente, para ver si caemos en cuenta de que sólo porque sea normal no significa que esté bien. La obra, que toma prestado el nombre de un popular bolero de la autoría de Miguel Matamoros, estuvo en cartelera del 2 al 4 de octubre en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Aún cuando el público no alcanzó a llenar la sala en la noche de estreno, en la función de la tarde del miércoles 3, se notó un incremento en la asistencia y una mayor receptividad de parte de los asistentes. La comedia comienza con un corte de la película mexicana Angelitos Negros, largometraje que es intercalado concurrentemente a través de la obra para ayudar a relatar la historia de Belén, la hija de cinco años de un famoso cantante y su esposa, ambos de piel blanca, y quien para la angustia de ellos y la dicha de las faranduleras, tiene una inexplicable piel oscura. Mientras que en la película Belén tiene cinco años, la acción interpretada por Eva Cristina se desarrolla diez años más tarde, cuando Belén sale de Puerto Rico, país a donde fue desterrada porque “allí el que no tiene dinga, tiene mandinga”. Belén regresa a México para celebrar su quinceañero y cumplir con un ritual anual de regresión que tiene como motivo sanar a su madre, quien ha preferido la locura antes que aceptar una hija negra. La trama se espesa cuando Belén decide dejar atrás su papel de “muñeca vudú” y rehúsa complacer a su madre a menos que ésta no la permita hacerse un alisado, cosa que, según ella, es indispensable en Puerto Rico. De esta manera, por medio de su magistral actuación, Eva Cristina explora problemas raciales que muchos han dado por muertas más por vagancia que por convicción. Se evidencia la influencia de la familia, los medios de comunicación y la sociedad en general sobre la auto-imagen de la gente negra y su papel en la aceptación de prejuicios disfrazados de elementos culturales.
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El pasado miércoles 3 de octubre, luego de ver la segunda función de Lágrimas Negras, fui guiada hasta la parte posterior del teatro para hacerle una entrevista a la autora y actriz, Eva Cristina Vásquez. Gracias a una breve consulta a mi fiel amigo “Google”, sabía que la intérprete de “Belén” es miembro fundadora del Teatro Círculo, un grupo teatral fundado en Nueva York y compuesto por artistas puertorriqueños que se especializan en producciones con temas latinos. Eva Cristina ha actuado en otras producciones de Teatro Círculo, como Puerto Rico Fuá, Los Titingós de Juan Bobo y Un Quijote en Nueva York, entre otras. Su primer unipersonal fue Amor Perdido, cuyo éxito posibilitó una gira por varias ciudades de los Estados Unidos y ha recibido varios galardones por sus trabajos. Con esta información como referencia, me reuní con la artista en su vestidor. El tiempo apremiaba, pues la artista tenía que salir a cumplir con un compromiso antes de la próxima función. Aún así, la actriz se mostró estuvo atenta a mis preguntas, las que contestaba mientras se cambiaba de ropa, transformándose una vez más de “Belén” a Eva Cristina.
¿Cómo llegaste a relacionarte con Angelitos Negros? ¿Cómo surgió la idea de una obra a base de la película?
Eva: “Angelitos Negros era una de las películas con temática racial que pasaban en Telecine Mexicano. Las otras eran: Rosas blancas para mi hermana negra, Negro es un bello color y Mamá Dolores. Los personajes en esas películas eran la única presencia negra en la televisión que no fuera una comedia burlona. Esa niña en Angelitos Negros era la única parecida a mí en la televisión y hasta cierto punto me identificaba con ella y tenía miedo de sufrir como ella. Me vi influenciada por estas tragedias, porque siempre eran tragedias. Fue más tarde que me di cuenta que se le podía sacar una vena cómica a eso. Creo que tenemos que dejar de lamentarnos y en lugar de eso, reírnos de los errores que cometemos, como ese afán de alisarse el pelo. Y no es que yo no haga esas cosas, porque si, pero hay quienes se engañan con ese proceso de blanqueamiento, y eso no garantiza una mayor aceptación. Para mi fue un alivio ver un programa como Los Cosbys en la televisión porque se estaba presentando una imagen positiva de los negros, no la imagen usual de criminales y delincuentes. Pero ya cuando salió el daño estaba hecho, el daño de no haber crecido con eso. Me tomó crecer, irme de Puerto Rico, ser considerada atractiva –cosa que nunca sentí aquí- para superar eso”.
¿Cómo se diferencia la experiencia de un negro en Puerto Rico a otros lugares?
Eva: “Vivo hace 19 años en Nueva York, y pienso que allí hay tanto racismo como aquí, la diferencia es que allá la gente se atreve a lidiar con el tema directamente. Aquí la gente jamás aceptaría que es racista y yo creo que sería mejor si lo hicieran porque, aunque sigue siendo difícil, se hace un poco más fácil enfrentarlo cuando es de frente. Por ejemplo, las frases que incluí en la obra, eso de que ‘es negra, pero bonita’. Esas frases son algo muy caribeño, cuando estuve preparando la obra busque equivalentes en inglés, pero no los encontré. Tiene que haberlos, pero son menos comunes. Brego con el asunto aquí porque aquí fue donde crecí, aquí fue donde me enteré de que era negra, porque eso no es algo que tú sepas de pequeña. En tu casa con tu familia no te dicen: ¡Eres negra! Eso es algo de lo que me di cuenta cuando entré a la escuela. Entonces es que uno tiene que lidiar con el perjuicio, como cuando hay un grupo de estudiantes hablando y uno dice una mala palabra y cuando se busca el que la dijo, siempre miran primero al negro”.
¿Piensas que hay más racismo ahora que cuando eras niña o ha disminuido?
Eva: Pienso que sigue igual. Tengo sobrinas que prefieren jugar con muñecas rubias y quieren verse como Barbie. Ellas tienen el pelo menos rizo que el mío y como quiera lo detestan. En eso las cosas no han cambiado. En cuanto a la visibilidad, pues eso si ha mejorado. Hay más personas negras en la televisión, pero ha menudo han tenido que pasar por un proceso de blanqueamiento, tienen que hablar de una forma uniforme, alisarse el pelo, cosas así. No es que eso esté mal pero sospecho que si no hicieran esas cosas, les sería más difícil (entrar en los medios)”.
En la obra, utilizas mucho los refranes o decires, como “no es negra, es india”, ¿por qué crees que se utiliza esta distinción?
Eva: Ser “indio” en Puerto Rico es el modelo de algo mejor que ser negro. Existe una escala de jerarquía de raza en la cual los negros estamos al final y, por eso, si no se es blanco, es preferible ser indiecito. Pero todo tiene que ver con las diferentes perspectivas de qué es bello. En Méjico, por ejemplo, yo soy considerada como exótica porque allí son más comunes los indígenas que los negros.
¿Piensas que el racismo acabará, que la situación va a mejorar?
Eva: Yo espero que sí. Para eso existen los medios de comunicación, para dar una visión, para dar paso a una globalización. Ahora son más comunes las relaciones entre personas de razas distintas, hasta hay un candidato negro a la presidencia de los Estados Unidos. Eso demuestra que el cambio es posible”.
Lágrimas negras es el título de una canción compuesta en los años 30 por el cubano Miguel Matamoros, a continuación le presentamos las letras de la canción y un vídeo extraído de YouTube en el que Bebo Valdés y Diego “El Cigala” la interpretan.
Lágrimas negras
Aunque tú me has dejado en el abandono,
aunque tú has muerto todas mis ilusiones
en vez de maldecirte con justo encono
en mis sueños te colmo,
en mis sueños te colmo
de bendiciones.
Sufro la inmensa pena de tu extravío
siento el dolor profundo de tu partida
y lloro sin que sepas que el llanto mío
tiene lágrimas negras,
tiene lágrimas negras,
como mi vida.
Tú me quieres dejar,
yo no quiero sufrir,
contigo me voy mi santa
aunque me cueste morir.
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