Por Carolene Fontanet Smith

“Esa es una negrita linda”. “Ella no es negra, es india”. “Es una negrita fina”.
Estas son frases que escuchamos a diario inadvertidamente, a tal grado que se han integrado a nuestro vocablo puertorriqueño. Lágrimas Negras: Tribulaciones de una negrita acomplejá es una obra unipersonal escrita e interpretada por Eva Cristina Vásquez con la colaboración de Teatro Círculo, que utiliza el humor para despertar el subconsciente, para ver si caemos en cuenta de que sólo porque sea normal no significa que esté bien.
La obra, que toma prestado el nombre de un popular bolero de la autoría de Miguel Matamoros, estuvo en cartelera del 2 al 4 de octubre en el Teatro de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Aún cuando el público no alcanzó a llenar la sala en la noche de estreno, en la función de la tarde del miércoles 3, se notó un incremento en la asistencia y una mayor receptividad de parte de los asistentes.
La comedia comienza con un corte de la película mexicana Angelitos Negros, largometraje que es intercalado concurrentemente a través de la obra para ayudar a relatar la historia de Belén, la hija de cinco años de un famoso cantante y su esposa, ambos de piel blanca, y quien para la angustia de ellos y la dicha de las faranduleras, tiene una inexplicable piel oscura. Mientras que en la película Belén tiene cinco años, la acción interpretada por Eva Cristina se desarrolla diez años más tarde, cuando Belén sale de Puerto Rico, país a donde fue desterrada porque “allí el que no tiene dinga, tiene mandinga”. Belén regresa a México para celebrar su quinceañero y cumplir con un ritual anual de regresión que tiene como motivo sanar a su madre, quien ha preferido la locura antes que aceptar una hija negra. La trama se espesa cuando Belén decide dejar atrás su papel de “muñeca vudú” y rehúsa complacer a su madre a menos que ésta no la permita hacerse un alisado, cosa que, según ella, es indispensable en Puerto Rico.
De esta manera, por medio de su magistral actuación, Eva Cristina explora problemas raciales que muchos han dado por muertas más por vagancia que por convicción. Se evidencia la influencia de la familia, los medios de comunicación y la sociedad en general sobre la auto-imagen de la gente negra y su papel en la aceptación de prejuicios disfrazados de elementos culturales.
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El pasado miércoles 3 de octubre, luego de ver la segunda función de Lágrimas Negras, fui guiada hasta la parte posterior del teatro para hacerle una entrevista a la autora y actriz, Eva Cristina Vásquez. Gracias a una breve consulta a mi fiel amigo “Google”, sabía que la intérprete de “Belén” es miembro fundadora del Teatro Círculo, un grupo teatral fundado en Nueva York y compuesto por artistas puertorriqueños que se especializan en producciones con temas latinos. Eva Cristina ha actuado en otras producciones de Teatro Círculo, como Puerto Rico Fuá, Los Titingós de Juan Bobo y Un Quijote en Nueva York, entre otras. Su primer unipersonal fue Amor Perdido, cuyo éxito posibilitó una gira por varias ciudades de los Estados Unidos y ha recibido varios galardones por sus trabajos. Con esta información como referencia, me reuní con la artista en su vestidor. El tiempo apremiaba, pues la artista tenía que salir a cumplir con un compromiso antes de la próxima función. Aún así, la actriz se mostró estuvo atenta a mis preguntas, las que contestaba mientras se cambiaba de ropa, transformándose una vez más de “Belén” a Eva Cristina.
¿Cómo llegaste a relacionarte con Angelitos Negros? ¿Cómo surgió la idea de una obra a base de la película?
Eva: “Angelitos Negros era una de las películas con temática racial que pasaban en Telecine Mexicano. Las otras eran: Rosas blancas para mi hermana negra, Negro es un bello color y Mamá Dolores. Los personajes en esas películas eran la única presencia negra en la televisión que no fuera una comedia burlona. Esa niña en Angelitos Negros era la única parecida a mí en la televisión y hasta cierto punto me identificaba con ella y tenía miedo de sufrir como ella. Me vi influenciada por estas tragedias, porque siempre eran tragedias. Fue más tarde que me di cuenta que se le podía sacar una vena cómica a eso. Creo que tenemos que dejar de lamentarnos y en lugar de eso, reírnos de los errores que cometemos, como ese afán de alisarse el pelo. Y no es que yo no haga esas cosas, porque si, pero hay quienes se engañan con ese proceso de blanqueamiento, y eso no garantiza una mayor aceptación. Para mi fue un alivio ver un programa como Los Cosbys en la televisión porque se estaba presentando una imagen positiva de los negros, no la imagen usual de criminales y delincuentes. Pero ya cuando salió el daño estaba hecho, el daño de no haber crecido con eso. Me tomó crecer, irme de Puerto Rico, ser considerada atractiva –cosa que nunca sentí aquí- para superar eso”.
¿Cómo se diferencia la experiencia de un negro en Puerto Rico a otros lugares?
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Eva: “Vivo hace 19 años en Nueva York, y pienso que allí hay tanto racismo como aquí, la diferencia es que allá la gente se atreve a lidiar con el tema directamente. Aquí la gente jamás aceptaría que es racista y yo creo que sería mejor si lo hicieran porque, aunque sigue siendo difícil, se hace un poco más fácil enfrentarlo cuando es de frente. Por ejemplo, las frases que incluí en la obra, eso de que ‘es negra, pero bonita’. Esas frases son algo muy caribeño, cuando estuve preparando la obra busque equivalentes en inglés, pero no los encontré. Tiene que haberlos, pero son menos comunes. Brego con el asunto aquí porque aquí fue donde crecí, aquí fue donde me enteré de que era negra, porque eso no es algo que tú sepas de pequeña. En tu casa con tu familia no te dicen: ¡Eres negra! Eso es algo de lo que me di cuenta cuando entré a la escuela. Entonces es que uno tiene que lidiar con el perjuicio, como cuando hay un grupo de estudiantes hablando y uno dice una mala palabra y cuando se busca el que la dijo, siempre miran primero al negro”.
¿Piensas que hay más racismo ahora que cuando eras niña o ha disminuido?![]()
Eva: Pienso que sigue igual. Tengo sobrinas que prefieren jugar con muñecas rubias y quieren verse como Barbie. Ellas tienen el pelo menos rizo que el mío y como quiera lo detestan. En eso las cosas no han cambiado. En cuanto a la visibilidad, pues eso si ha mejorado. Hay más personas negras en la televisión, pero ha menudo han tenido que pasar por un proceso de blanqueamiento, tienen que hablar de una forma uniforme, alisarse el pelo, cosas así. No es que eso esté mal pero sospecho que si no hicieran esas cosas, les sería más difícil (entrar en los medios)”.
En la obra, utilizas mucho los refranes o decires, como “no es negra, es india”, ¿por qué crees que se utiliza esta distinción?
Eva: Ser “indio” en Puerto Rico es el modelo de algo mejor que ser negro. Existe una escala de jerarquía de raza en la cual los negros estamos al final y, por eso, si no se es blanco, es preferible ser indiecito. Pero todo tiene que ver con las diferentes perspectivas de qué es bello. En Méjico, por ejemplo, yo soy considerada como exótica porque allí son más comunes los indígenas que los negros.
¿Piensas que el racismo acabará, que la situación va a mejorar?
Eva: Yo espero que sí. Para eso existen los medios de comunicación, para dar una visión, para dar paso a una globalización. Ahora son más comunes las relaciones entre personas de razas distintas, hasta hay un candidato negro a la presidencia de los Estados Unidos. Eso demuestra que el cambio es posible”.
Lágrimas negras es el título de una canción compuesta en los años 30 por el cubano Miguel Matamoros, a continuación le presentamos las letras de la canción y un vídeo extraído de YouTube en el que Bebo Valdés y Diego “El Cigala” la interpretan.
Lágrimas negras
Aunque tú me has dejado en el abandono,
aunque tú has muerto todas mis ilusiones
en vez de maldecirte con justo encono
en mis sueños te colmo,
en mis sueños te colmo
de bendiciones.
Sufro la inmensa pena de tu extravío
siento el dolor profundo de tu partida
y lloro sin que sepas que el llanto mío
tiene lágrimas negras,
tiene lágrimas negras,
como mi vida.
Tú me quieres dejar,
yo no quiero sufrir,
contigo me voy mi santa
aunque me cueste morir.
Fue una obra execelente que despierta el sentido del publico a traves de la comedia llevando un mensaje de que aqui en Puerto Rico todavia hay racismo
Lamento no coincidir con sus observaciones sobre esta “pieza teatral”. Es lamentable que los niveles de exigencia de calidad en Puerto Rico esten tan bajos. Usted utiliza el termino “magistral actuacion” para definir gritos, impostacion de voz y falta de diccion. Es una pena que esta historia limitada a 20 minutos de accion teatral y 30 de videos sea llamado teatro. La joven actriz muy bien sirve para los espectaculos realizados en el teatro latino en Nueva York. Carentes de calidad y real sentido teatral. Estaba espantosa. AMATEUR es la mejor palabra para definirla. Que sacrilegio para el teatro de la universidad de Puerto Rico donde si se han visto trabajos magistrales.
Por supuesto que cada cual opina según sus propias nociones…por mi parte, creo que es importante apoyar las piezas de una clase actoral que intenta sobresalir. La actriz en cuestión ha sido premiada por su trabajo y el hecho de que su actuación fue buena es uno en el que coinciden la mayor parte de los que asistieron a las dos presentaciones que vi. Basta con decir que la obra se presentará proximamente en otro teatro del país debido a la buena acogida en aquella ocación. Por demás, trabajos peores han llegado a los cines del país y han tenido mayor cobertura mediática asi que creo que reseñar esta obra es fue lo justo.