Por Leyra E. González Pérez
El periodismo es mucho más que buscar, redactar y brindar información. Para que un artículo, noticia o reportaje esté debidamente fundamentado, requiere del periodista procesos de investigación y conocimiento sobre el tema o la situación que se reseña.
En muchas ocasiones me llegué a cuestionar el por qué -según muchos profesores de COPU- tenía que conocer quiénes son los funcionarios del gobierno, la administración universitaria y sucesos históricos e importantes del país.
La práctica en un diario del país me otorgó la respuesta. Aunque la sección en la que laboré era de Entretenimiento, no todo era Ricky Martin o Shakira. Sí, hubo conciertos pero también reconocimientos de artistas en el Capitolio otorgados por funcionarios públicos y actividades culturales donde acudían figuras reconocidas del país.
Entiendo que la situación ocurre en cada una de las áreas del periodismo. Deportes, Salud, Ambiente, Tribunales, en fin…hay que conocer de todo y sobre todo.
Tuve que vivir la experiencia de “desconocer para conocer”. Entendí el significado de esa sugerencia que llevamos escuchando semestre tras semestre.
“Tienen que leer los periódicos todos los días” “Los de aquí y los internacionales”, “Escuchen la radio” , “Vean las noticias… ¿les suena conocido?
Estoy de acuerdo contigo Leyra. De hecho, por más que uno aprenda en el salón de clases, nunca es suficiente en el campo del periodismo. También he tenido la oportunidad de hacer varias prácticas, y la verdad es que siempre se aprenden cosas nuevas, no importa si eres un estudiante de 4.00. Por eso les exhorto a todos que hagan las mayores horas de práctica posible, porque la mejor escuela está en la calle.
Ni en el campo de periodismo ni en ningún otro campo es suficiente con el salón de clases. La “calle” o la “maestra vida” es la que nos solidifica como personas y profesionales: Este lugar, Voces de APEP, es uno de reflexión y me encanta que nos veamos por aquí.
Hay que conocer, pero también hay que escoger, lamentablemente.
Leer todos los periódicos todos los días, escuchar diversidad de voces en la radio y ver los telediarios, incluidos los internacionales de internet, es una gran utopía para el reportero que tiene que hacer, cuando menos, 4 notas diarias, y que quiere hacer las 4 bien hechas, no mediocres (para lo que hay que, precisamente, leer/escuchar/ver/reflexionar).
Si nos metemos a la cabeza que tenemos que leer/escuchar/ver/reflexionar todo eso diariamente, el único resultado será la frustración extrema o el tradicional “un poco de todo”, que siempre deja a medias el último encasillado de la sucesión de slashs que me acabo de inventar.
Hay que conocer, pero hay que escoger qué se quiere conocer o, mejor dicho, qué se necesita conocer, lamentablemente…
Porque, precisamente, “hay que vivir”.